A parte de que hay que ser ciego para no ver el cartel que ponía la altura hay que ser muy tonto para no ver que no entraba el bus por ahí, yo se por donde entra mi coche con unos centímetros de margen, pero con un metro sino lo ves tela.
Lo más grave es que el presidente de la compañía de autobuses le hecha la culpa al GPS y no a su conductor por no obedecer una señal de tráfico, señores estamos locos...
Y ahora una imagen que vale más que mil palabras (y unas risas):
